martes, 25 de abril de 2017

Crema doble y manteca

Acá bien temprano, cuando aún no ha salido el sol, se va a ordeñar. La leche la fraccionamos en tres partes, una para tomar, otra para obtener crema y manteca y la última para hacer el queso y la ricotta.

Para obtener crema y manteca es necesario juntar la nata de la leche cruda, sin hervir, durante varios días. Lo que hacemos es verter unos tres litros de leche en un balde de plástico y dejarla hasta el otro día en el refrigerador, donde no se congele. Recogemos con una cuchara la nata y la vamos colocando en un bollón  el cual guardamos en el congelador. Cuando tenemos suficiente nata la dejamos descongelar y la vertemos en un bol. Comenzamos a batir. Lo primero que obtenemos es la crema doble. En ese instante separamos la cantidad de crema que vayamos a utilizar. Al resto lo continuamos batiendo hasta que comienzan a formarse grumos y a separarse el suero. Cuando todo el suero se ha separado, escurrimos y lavamos la manteca agregando agua y escurriendo varias veces hasta que el agua que se escurre salga clara. Por último agregamos si queremos un poquito de sal. Con la batidora eléctrica el trabajo es más fácil y rápido, aunque hay que tener cuidado de no pasarse si queremos sacar crema batida puesto que, si no estamos atentos, pasamos a obtener manteca en un abrir y cerrar de ojos.

Guiso

Lo hacemos en los días que hay de todo pero en pequeñas cantidades. Generalmente en casa pasa eso al menos una vez a la semana. La solución es entreverar todo y hacer un guiso. Queda más rico si tiene porotos frescos o secos, según la época del año. En invierno solemos hacerlo con habas cosechadas del día. Comenzando la primavera utilizamos arvejas. Ocasionalmente utilizamos lentejas ya que éstas no las producimos aún en la huerta y tenemos que comprarlas.

Para comenzar ponemos un chorrito de aceite en la olla a presión y doramos cebolla, morrón y ajo finamente picado y zanahoria rallada. Agregamos carne picada y tomate natural o salsa, según la disponibilidad del momento. También lo podemos hacer sin carne, sin que varíe mucho el sabor. Condimentamos con orégano y tomillo fresco. Cuando todo eso está dorado le agregamos la verdura picada en cubos (boniato, papa, zapallo, choclo) y los porotos o habas si son frescos. De lo contrario, si los granos son secos, habrá que remojarlos previamente en agua durante varias horas y luego cocinarlos aparte. Finalmente agregamos agua y sal. Tapamos la olla a presión y lo ponemos a hervir. Para la cantidad que hacemos generalmente en media hora está pronto para agregarle unos puñados de fideos entrefinos, o de cualquier otro tipo. Cuando no hay fideos le ponemos arroz. De última si no tenemos nada de eso, hacemos unos tallarines caseros.
Realmente el guiso es el caballito de batalla en esta casa. Recuerdo días en que hemos tenido que hacer guisos con una sola papa.
Y está el dicho: "Viene gente a comer, agrégale más agua al guiso"